Más allá de las opiniones, de las apariciones en la siempre mejorable Telepuebla, de las consignas mediáticas, más allá de los monodebates post-plenos municipales, están los hechos porque los hechos, al final, son lo primero con lo que te topas. Y los hechos son éstos que, cada día del mes, o casi cada día de este mes, los CORTES DE LUZ nos permiten afinar en el retrato de la inoperancia múltiple por la que está pasando La Puebla. Datos oficiales que proporciona la propia Sevillana Endesa SA se pueden definir de hasta mosqueantes en tanto que incluso te lo ponen a modo de música de espera cuando llamas al teléfono del cliente desatendido. El Ayuntamiento no hace nada. No hay protesta oficial, por tanto, de cuánto cabreo creciente existe ahora mismo, pero probablemente la información que maneja el concejal de turno confirma que nos cabreamos, que estamos sin luz. La subida que se aprobó recientemente parece que no contenta a la compañía que se empeña en combatir en las trincheras. Lo único que escuchamos es que, la avería, es larga. El Ayuntamiento no lo niega. No se pueden negar. Decenas, o quién sabe si centenas de cortes en Diciembre. Es verdad lo que dijo la nueva portavoz de la agrupación del psoe local, o de una parte del mismo, y van tres, Amanda Copete: "esto es una verguenza". Es tan cierto como poco consolador. Por no hablar de Noviembre, ni de Octubre, donde también hubo cortes. Son cortes en cantidades abrumadoras. Apabullantes. Indecentes. Insoportables. Por ver las cosas con cierta perspectiva, alejemos el ángulo de visión. ¿Qué consecuencias tiene todo esto?. Algunas conclusiones interesantes se pueden sacar. No tanto para el debate político de quién maquilla o quien busca culpables que, en realidad, no son. Sino para diagnosticar bien las causas y "alumbrar" luego las posibles (si es que las hay) soluciones. Una conclusión a bote pronto si se nos ocurre. Y es que estos cortes de luz, lejos de agravar la archiconocida crisis, resulta que impulsa el consumo. O al menos eso reflejan las cifras de ventas de almacenes de fuentes de alimentación para ordenadores, de televisores de plasma, de reparadores de frigoríficos, etc. Paradójico, ¿no?
Éste es, a grandes rasgos, el panorama que ofrece nuestro tendido eléctrico en el último mes. Doctores tiene la Iglesia para analizarlos, pero, a primera vista, la conclusión es una: El corte no tiene corte y parece que seguirá dándose. El adorno luminoso-festivo, petardazo navideño de diciembre, ha tenido un efecto acelerador, multiplicador. No sabemos cuando pasamos por según qué calles y vemos "eso que cuelga" , si preferimos que tengamos un servicio digno del nivel del que nos cobran o que se corte la luz y que no vuelva jamás para no ver semejante vulgaridad.
¿Qué soluciones hay? ¿Alguien ha escuchado o sabe si nuestros gobernantes locales han presentado una queja formal? ¿Nos compensarán de alguna manera?